Distinguiéndose como una de las primeras épocas en gozar de difusión mundial y de un raro consenso, el Art Déco encarnó la elegancia, la sobriedad y el confort, cautivando a una clientela refinada y adinerada con sus colores preciosos, sus motivos simétricos y sus proporciones impecables.

 

Elegantes rascacielos y extravagantes transatlánticos

La década de 1920 marcó el apogeo del Art Déco, pero fue en 1925, con la inauguración de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales de París, cuando el estilo encontró su epicentro. Reconocible en iconos arquitectónicos como el edificio Chrysler de Nueva York (1928-1930) y en los extravagantes interiores de los primeros transatlánticos, como Le Normandie, el Art Déco celebraba la edad de oro industrial, mostrando líneas rectas, sencillas y despejadas como reacción al estilo ondulante del Art Nouveau.

 

Materiales diversos, un estilo único

La arquitectura Art Déco se caracteriza por el ingenioso uso de materiales dispares como el ladrillo, el cristal y la piedra. Sin embargo, es el hormigón el que se impone, tanto estructuralmente como en la fachada, proporcionando el lienzo perfecto para las esculturas y decoraciones moldeadas que definen este estilo. Mosaicos, bajorrelieves y herrajes se combinan para aportar elegancia y sobriedad a las fachadas, creando un armonioso juego de colores, volúmenes y motivos.

 

El estilo de vida Art Déco: elegancia, modernidad y libertad

El Art Déco trascendió los límites de la estética y se convirtió en un auténtico estilo de vida durante los locos años veinte. En los elegantes interiores surgió un nuevo estilo de vida, moderno y relajado, que marcó la emancipación de la mujer. En los años veinte, la plasticidad de la mujer se convirtió en una de las principales preocupaciones, estimulando un importante crecimiento de las ventas de revistas de moda y cosméticos.

 

El renacimiento de la ropa: elegancia y libertad de movimiento

La moda Art Déco desafía las convenciones con prendas fluidas, «cintura baja» y cortes cómodos y prácticos. La «silueta tablón» imponía líneas limpias, abandonando las curvas en favor de la sencillez. Las mujeres rechazaron masivamente el corsé, adoptando atuendos andróginos y peinados juveniles, símbolo de una nueva independencia.

 

La vibrante vida nocturna y la música de los locos años veinte

En el periodo de entreguerras, la vida se animaba al son del jazz, el charlestón y los cócteles. El ritmo frenético celebraba la emancipación, con iconos como Joséphine Baker, cantante y corista que se convirtió en una auténtica encarnación del estilo «garçonne».

 

La colección París – Nueva York: un retorno a la elegancia y el bienestar

Capturando el espíritu de los locos años veinte, Max y Florence le invitan a un viaje de elegancia con su colección París – Nueva York. Esta gama de productos naturales y respetuosos ofrece una experiencia sensorial que cuida su piel, su interior y su espíritu, al tiempo que preserva el medio ambiente. Sumérgete en esta odisea artística donde el Art Déco se encuentra con la modernidad, dejando una huella indeleble en su vida cotidiana.

 

 

Logotipo de Max et Florence